¿Cuándo se empezó a domesticar a los conejos?

domesticar conejo

La primera domesticación documentada de conejos se remonta al año 500 a.C., cuando los romanos los llevaron a la Península Ibérica. Los primeros romanos mantenían a sus conejos en zonas cercadas, y no fue hasta el siglo III cuando se permitió su consumo por el pueblo. La primera domesticación europea de conejos se realizó en Francia, y la especie se extendió rápidamente por toda Europa, especialmente en España e Italia. Los monjes mantenían los conejos como animales de caza, y su popularidad crecía a medida que aumentaba la población.

Algunos creen que la primera domesticación de conejos se produjo durante el siglo V. Aunque no hay pruebas concretas de la primera domesticación, mucha gente cree que ocurrió después del siglo IV. La historia de los conejos es muy interesante: El Papa Gregorio Magno declaró que el conejo era un pez durante la Cuaresma, periodo en el que el arrepentimiento era una práctica habitual. Después de varias generaciones, los monjes franceses empezaron a criar los animales para su consumo y finalmente se convirtieron en mullidas mascotas.

Aunque es posible que los monjes franceses hayan domesticado por primera vez a los conejos durante la Cuaresma, un reciente estudio de la Universidad de Oxford cuestiona esta fecha y sugiere que pudo ser incluso anterior. Independientemente de la fecha exacta de la domesticación, ésta se ha datado mediante registros arqueológicos e históricos. También se han desarrollado recientemente pruebas genéticas, y estos diferentes métodos nos dan un marco temporal diferente para estos acontecimientos. Aunque las fechas siguen siendo discutidas, las pruebas apuntan a que la domesticación de los conejos comenzó durante la Cuaresma.

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Aunque la fecha exacta de la domesticación de los conejos aún no está clara, es posible que los humanos cazaran conejos hace miles de años y transportaran animales salvajes por toda Europa. Los romanos criaban conejos en leporarios o establos. Más tarde, los británicos medievales guardaban sus conejos en montículos de almohadas y utilizaban verdaderas cabañas para albergar su ganado. Y, con el tiempo, los seres humanos empezaron a criar sus propios animales y se interesaron por tenerlos como mascotas. Como todo, la historia de la domesticación de los conejos es larga y complicada.

 

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